La salud del cineasta Sentsov, preso en Rusia, se deteriora: “El fin está cerca”

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La salud del cineasta ucranio, Oleg Sentsov, activo opositor a la anexión de Crimea que cumple una condena de 20 años de prisión en el norte de Rusia, se ha deteriorado drásticamente en los últimos quince días. Así lo ha asegurado su prima Natalia Kaplán y su abogado Dmitri Dinze, quienes explican que se niega a terminar la huelga de hambre que comenzó el pasado mayo. La Unión Europea ha exigido este viernes brindar una “tratamiento médico apropiado” al cineasta, mientras que el presidente francés, Emmanuel Macron, le ha pedido a su homólogo Vladímir Putin encontrar una “solución humanitaria” al caso.

“Si tengo que morir, moriré”, le dijo Sentsov a su abogado. El activista de 42 años se niega categóricamente a leer las numerosas cartas que le envían pidiéndole que cese su huelga de hambre comenzada el 14 de mayo para exigir la libertad de 64 ucranios que considera presos políticos. Amnistía Internacional, Memorial y otras organizaciones de defensa de derechos humanos definen al cineasta como preso político, mientras que las autoridades rusas se niegan a reconocerle ese estatus.

Sentsov fue detenido el 11 de mayo de 2014 y condenado al año siguiente a 20 años de prisión por terrorismo, acusado de haber organizado los incendios de las oficinas de la Comunidad Rusa de Crimea y de Rusia Unida en su ciudad natal de Simferópol y de “preparar otros actos terroristas”. El cineasta calificó el proceso como un “juicio de ocupantes” y se negó a reconocer la legalidad del tribunal.

En una carta recibida por su prima Natalia Kaplán, Sentsov dice que “el fin está cerca”, en referencia a su posible muerte. El cineasta padece anemia, tiene problemas en el hígado y los riñones y prácticamente ya no se levanta, según su abogado. La situación se agrava por el hecho de que Sentsov se niega a trasladarse al hospital de Labytnangui, la ciudad polar donde se encuentra su prisión. El letrado Dinze comentó en una reciente entrevista a radio Liberty que ello se debe a que la vez pasada, cuando ese centro médico, lo trataron pésimo y, por eso, prefiere el hospital penitenciario.

La huelga de hambre de Sentsov, que este sábado cumple su nonagésimo día, no es total: bebe tres litros y medio de agua al día y desde hace dos semanas acepta que le den 2 o 3 cucharadas de concentrados para mantenerse consciente y evitar que lo alimenten a la fuerza por una sonda. Precisamente el temor a que le den de comer a la fuerza es otra de las razones por las que se niega a ir al hospital civil. Por otra parte, Anatoli Sak, defensor de derechos humanos de Yamalia —el distrito autónomo donde se encuentra la prisión Oso Polar—, declaró que el martes había conversado con el médico del cineasta y que este le había dicho que el estado de salud de Sentsov era “relativamente estable”.

De nada han servido los llamamientos a liberar a Sentsov hechos por organizaciones de derechos humanos, Gobiernos y personalidades de la cultura. Esta semana la escritora Ludmila Ulítskaya y el premiado director de cine Andréi Zviáguintsev, entre otros firmantes, escribieron una carta al presidente francés Emmanuel Macron para que intervenga con el fin de que Sentsov pueda ser visitado por médicos de la Cruz Roja. Las propuestas de canje entre prisioneros ucranios y rusos tampoco han fructificado, ya que el Kremlin considera a Sentsov como ciudadano ruso.

Macron instó este viernes a su homólogo ruso a encontrar una “solución humanitaria” para Sentov; según París, Putin por su parte contestó que pronto respondería a las propuestas del presidente francés e informaría sobre el estado de salud del cineasta.

Una de las pocas posibilidades para que el cineasta salga en libertad es que sea indultado, pero para ello, según Moscú, se necesita que el condenado lo pida, cosa a lo que Sentsov se niega. Los optimistas, sin embargo, piensan que ahora existe esa posibilidad: Dmitri Peskov, el portavoz del Kremlin, declaró el jueves que la administración presidencial recibió por fin la carta que hace mes y medio envió a Vladímir Putin la madre de Sentsov pidiendo el indulto para su hijo.

“No trataré de convencerle de la inocencia de Oleg, aunque yo creo en ella. Solo diré que no ha matado a nadie […] Ya ha cumplido cuatro años de cárcel. Lo esperan su hijos, el menor sufre de autismo […] Le ruego, Vladímir Vladímirovich, que sea magnánimo y que indulte a Oleg Sentsov, que no destruya su vida y la de su familia, escribió Ludmila Sentsova a Putin.

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